Noches de fiesta en Zapotlán el Grande
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14 de septiembre de 2011

SOPITOS (ESTILO SAYULA)

Haber visitado el Sur de Jalisco y no haber probado los famosos "sopitos estilo Sayula", sería sin duda una paradoja cultural. Estos sopitos difieren de los tradicionales en que su base es muy similar a una tostada hecha en casa, además la salsa que los acompaña tiene un sabor fresco y especial que se quedará grabado en tu paladar cultural. ¿Tú ya los probaste... ? 


INGREDIENTES:
* Tortillas chiquitas y delgaditas
* 1/2 kg de carne de cerdo molida
* 4 zanahorias
* 4 papas
* 2 jitomates
* 1 cebolla
* 1/2 kg de tomates verdes crudos
* Aceite, el necesario
* Cilantro y sal al gusto

   
PROCEDIMIENTO:
Se hace un picadillo con el jitomate, cebolla, papa, zanahoria y la carne molida. Se prepara la salsa con los tomates, cilantro y si se desea chile verde serrano, todo molido con suficiente agua dejando una consistencia líquida.
Aparte, se pasan las tortillas por el aceite caliente, se sirve encima el picadillo y se agrega suficiente salsa; se adornan con lechuga y queso rallado.


BARBACOA

La tradicional barbacoa de res es un platillo de elaboración relativamente sencilla que consiste en un adobo de sabor suave que lentamente va sazonando la carne. Cotidianamente encontramos ventas de tacos de barbacoa en las calles de los pueblos de la región, aunque su popularidad es mucho mayor en Guadalajara, donde se elaboran algunas variedades con carne de borrego, costillas, etc., así como en otras entidades del país. 

 
 INGREDIENTES:
* 1 cabeza de res
* 5 hojas de laurel


* 4 pimientas
* 10 chiles guajillos
* Sal al gusto



PROCEDIMEINTO:
La cabeza de res se coce (de preferencia al vapor) con sal y laurel; una vez cocida se deshebra perfectamente, el chile se desvena, se cuece y se muele., se incorpora la pimienta y esta mezcla se agrega a la carne desmenuzada y se deja reposar hasta que sazone a fuego lento.

Nota: Generalmente se sirve en tacos acompañados de cebolla picada, cilantro y salsa de tomate.






13 de julio de 2011

El Ánima de Sayula

De acuerdo con el libro "Por los Caminos del Sur" en su apartado de Leyendas, el autor de los versos de “El Ánima de Sayula”, fue un abogado de nombre Teófilo Pedroza nacido en Tingüindin, Michoacán, el 15 de Julio de 1871, y falleció en Zamora en 1945.

 Estos datos fueron encontrados en en libro “Tanhuato”, suscrito por Severo Mirón, seudónimo del maestro Daniel Mora Ramos, quien es su verdadero autor, de acuerdo con un informe obtenido de fuentes oficiales. “Tanhuato” no es un relato histórico, sino que pertenece al género de la literatura mínima, de la broma, la anécdota jocosa, pues al tratar de verificar las fechas de nacimiento y muerte de Pedroza, no se encontraron en los registros civiles de Tingüindin ni Zamora.

El libro hace referencia al comienzo de la vida de Pedroza, como hijo de un modesto jornalero, tuvo una niñez triste y miserable. Se rodeó de amigos a causa de su alegre temperamento. Singular vate y bohemio que con su lira maravillosa, dio a la exquisitez de su poesía una sutileza digna de un bardo inolvidable. Cantó al amor de la mujer amada, a la tristeza y al horror de la miseria humana. De sus delicadas obras literarias sobresalen:“Cayó la Tarde”, “Hora melancólica”, “Mater dolorosa”, y “Hermana Miseria”.

Ingresó a su casa de estudios (probablemente el seminario de Zamora), donde fue recibido por el filántropo padre Joaquín Villavicencio. Aquí le fue otorgada la instrucción primaria, y más tarde las facultades menor y mayor. Continuó sus estudios en el Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo de Morelia, donde tras un enorme esfuerzo terminó obtuvo su título de abogado. 

Más tarde, contaba a sus amigos que su carrera había trascurrido con bocados de hambre y tragos de miseria. Una vida de bohemio y consumado casanova lo obligó a detestar el ejercicio de su profesión y prefirió una notaría en Morelia, a la que acudía de vez en cuando. Fue destacado y asiduo colaborador del periódico “Don Barbarito”, editado en su ciudad natal. Con su ingenio satírico, llenó de hilaridad una época donde abundaba la miseria. Él y su vida milonguera recorrieron buena parte del país.

Trabajó en distintos municipios del Sur de Jalisco. En Zapotlán El Grande, como secretario del juzgado de primera instancia; de allí pasó con el mismo empleo a Tamazula de Gordiano y luego a Sayula, donde inició las primeras cuartetas de su famosa Ánima, pues al buenazo de Apolonio – que sí existió – los sayulenses vaciladores le urdieron e hicieron la broma en cuestión y su compadre José fue quien lo indujo a ir al panteón en busca de la plata, y él mismo la hizo de ánima y que luego huyó cuando Apolonio echó mano al cuchillo. Los autores de la bromita (farmacéutico, abogado y peluquero) no pensaron que un tal Teófilo Pedroza anduviera por ahí y que se interesara por ese sucedido que a risotadas alguna veces comentaran ante su presencia.

De regreso en Zamora, Teófilo concluyó su obra. Necesitado de dinero, se valió de su amigo Bernardo Anaya, dueño de una imprenta, y la obra fue reproducida en un pequeño cuaderno, cuya portada mostraba un dibujo en el que aparecía un fantasma en el panteón llevando dos bolsas de dinero. Pedroza, Anaya y los ayudantes de éste, un domingo se ubicaron en el atrio de la Catedral a la salida de la misa mayor, gritando: ¡La novena del ánima de Sayula!, ¡La novena del Siglo! ¡Llévenla a veinte Centavos!. Los feligreses que conocían muchísimas novenas de santos, ignoraban la existencia de tal ánima de Sayula. Vendieron por miles aquellos cuadernitos, hasta que un feligrés la puso en manos del señor Obispo, Lic. Don José María Cázares, quien de inmediato llamó a Teófilo, conociendo ya su buen humor y talento. Después de elogiar su verso, le recriminó: "Pero Teófilo, ¿por qué ese ingenio, esa gracia, ese talento poético, no lo utilizas para algo que sirva a Dios y no al diablo que te inspiró semejante historia?".

Después de ese episodio y como respuesta al prelado, Pedroza compuso la poesía “Mater dolorosa”, dedicada según sabemos a una imagen al parecer de Jacona, Michoacán. La versión del citado libro, coincide con la tradición Sayulense que ha achacado, la creación de los versos del boticario Blas Mejía “Blasito”, al Lic. Joaquín Camberos Vizcaíno y a otro personaje anónimo, del que, sabemos ahora, era el compadre de Apolonio, el peluquero José Arreola.

El equívoco de tal versión era que el trío mencionado no había participado en la elaboración de los versos pero sí había sido autor de la broma que, escuchada por Pedroza, en la botica de Blasito, aquel, amante de la poesía jocosa, que cada noviembre escribía las tradicionales “Calaveras”, ridiculizando a los vecinos prominentes o pintorescos del lugar donde estuviese radicando, creando así una obra maestra de la literatura mínima Jalisciense.

En cuanto al personaje principal, Apolonio Aguilar, es un hecho que hubo uno o dos personajes con tal nombre y apellido, residiendo en Sayula en la segunda mitad del siglo pasado. Sobre la huella dejada por Pedroza en Sayula, de acuerdo a la información recabada laboraba como escribiente en el Juzgado de primera instancia; sin embargo, después de revisar todo el archivo judicial en la década de los noventa del pasado siglo, su nombre no apareció por lugar alguno. En el magnifico ensayo escrito por Manuel Cortina Rivera sobre el crimen de que fué victima el hacendado José Bobadilla, en Sayula, año de 1883, aparece como empleado de confianza del Jefe Político Ignacio Ruvalcaba un joven llamado Francisco Pedroza, de no muy airosa presencia, de baja estatura, trigueño y algo picado de viruela, pero con un carácter decido y franco, sumamente atento y obsequioso con sus amigos.

Persiste entonces la duda sobre este relato que hiciera Cortina Rivera hacia 1933, pudiendo contener algunos errores debidos al lógico olvido en tantos años trascurridos. Ésta puede ser la causa del nombre diferente del autor de los versos, pudiendo suponer que tal vez vino a Sayula acompañando a Ruvalcaba, como ocurría con aquellos jefes políticos que deambulaban por el territorio Jaliscience, mediante nombramiento que les era extendido por el Gobierno Estatal. Desafortunadamente, en la presidencia municipal no existen archivos del siglo antepasado.

Se estima que los versos del "Ánima de Sayula" fueron compuestos alrededor de 1895, pero fueron conocidos popularmente en la propia Sayula hasta 1924 en que arribó el 38º Regimiento de Caballería, en el cual venían varios oficiales que habían estado en destacamentos en Zamora,y traían consigo los primeros cuadernitos que comenzaron a circular entre la población. El relato provocó indignación en aquellas generaciones de sayulenses que no admitían bromas alusivas a aquellos versos, ocasionándose riñas y hasta uno que otro muerto. En la actualidad los versos se toman como la broma que son, y los propios sayulenses realizan ediciones de los mismos para obsequiarlos a quienes los solicitan, incluyendo ejemplares traducidos al inglés.


Adaptación del texto "El Ánima de Sayula", del libro "Por los Caminos del Sur. Leyendas". Centro Universitario del Sur, Universidad de Guadalajara. 2005.

27 de junio de 2011

Vida y obra de Juan S. Vizcaíno, “Hijo adoptivo y predilecto” de Zapotlán el Grande.

Nació en Tapalpa, Jal., el 27 de junio de 1917. Es hijo de don Mariano Vizcaíno y de doña Rosa Soto Villaseñor de Vizcaíno. A los tres años de edad su familia cambió su residencia a Ciudad Guzmán, Jal. Es médico homeópata, carrera que cursó en la Escuela de Medicina Homeopática de Occidente de Guadalajara.

Autodidacta, problemas familiares hicieron que se dedicara a la pintura en 1952. Hizo su presentación en el mundo de la plástica en la feria de Ciudad Guzmán en 1955. Un año más tarde expuso en la Casa del Arte en Guadalajara. El mismo año exhibe en el Carmen de San Ángel, de la Ciudad de México, siendo adquirido su cuadro “Lago de los Cisnes” por un coleccionista alemán.

Desde entonces ha expuesto su obra en el club de Leones de Colima (1957); en Tecalitlán, Jal., (1958); en Ciudad Guzmán, Jal., (1966); en la ciudad de Aguascalientes (1967) y en el Club de Leones de Ciudad Guzmán (1968), bajo el patrocinio del grupo cultural “José Clemente Orozco”. Sus obras han tenido gran aceptación entre los coleccionistas.

Retratista y paisajista, Juan S. Vizcaíno es de los pintores que más destacan en el Sur de Jalisco. Sus obras pasan de doscientas cincuenta. Fue fundador del Grupo Cultural “José Clemente Orozco” en Zapotlán el Grande, mediante el cual se involucró en el círculo literario “Hispano Americano” de la ciudad de Nueva York.

El 6 de enero de 1977 fue designado Cronista de la Ciudad (Zapotlán el Grande), título que ostentó por 25 años. En ese mismo año se le encomendó el rescate del Archivo Municipal de la ciudad, el cual quedó clasificado en 4,547 documentos de carácter histórico, todos ellos ubicados en 99 cajas. Así mismo se recuperaron 49 libros de actas de cabildo.

El día 27 de julio del año 2000, se le otorgó el Premio Jalisco en Ciencias, junto con el Arq. Phil. C. Weigand. Fue nombrado “Hijo adoptivo y predilecto” del municipio de Zapotlán el Grande, en el año de 1999. Don Juan S. Vizcaíno, cuenta con una gran colección de publicaciones que recopilan sus conocimientos históricos así como sus experiencias científicas.
Consulta también: http://www.columnistas.com.mx/archivos/honor-a-quien-honor-merece;
http://www.periodicoelsur.com/noticias_guzman.aspx?idnoticia=47069 

Fuente: Texto obtenido del libro "Por los caminos del Sur. Personajes". Universidad de Guadalajara, Centro Universitario del Sur. 2004. 

Imagen: Internet (Consejo de Comunicación de la Costa Sur de Jalisco).